viernes, 20 de abril de 2012

Ein Gefühl... Rammstein!


Miras atrás un momento, concretamente a una tarde como hoy de hace 6 años. ¿Qué tenemos ahí? Una niña de tan solo 10 años y medio, orgullosa porque va a cumplir los 11 y dentro de poco empezará el último curso de primaria. Una niña que tenía como única preocupación portarse bien en casa y disfrutar con sus amigos de esos últimos años de inocencia.  Pero esa niña no sabe lo que su vida va a cambiar a partir de aquella tarde cualquiera de primavera.  Entra en su habitación, donde desde el ordenador sale una canción que no le suena de nada.  No es justo, ella quiere escuchar en su minicadena los grupos que le gustan a ella, no eso que su hermano escucha, algo así como heavy. Pero como es la pequeña se tiene que fastidiar. No quiere discutir así se sienta a ver los videos de ese grupo con su hermano. De pronto una imagen del video llama su atención. Son unos monjes del Tibet comiendo unas hamburguesas gigantes. Le da por fijarse mejor en el video y poco a poco va descubriendo que se trata de una crítica a los americanos. Eso le hace reír. El video y la canción le han gustado, a pesar de tratarse de un estilo de música que se prometió a sí misma no escuchar nunca.  Busca esa canción entre los CDs de sus hermanos. Amerika. Ese título se le quedará grabado para siempre.  Descubre que el grupo se llama Rammstein y el primer pensamiento que tiene de ellos es que son raros. Al principio solo escucha una sola canción, la primera que conoció de ellos pero poco a poco escucha todo el CD y más tarde toda la discografía. En verano se da cuenta de que prefiere ese grupo “raro” que la música que escuchaba antes.  No es que se sienta identificada con sus letras, pero su música le da esa fuerza y esa confianza en sí misma que le hace tanta falta. Poco a poco ese grupo se va haciendo un hueco en su corazoncito de niña, en especial su guitarrista, un hombre que la casi treinta años pero que se ha convertido en su primer amor platónico. Se interesa por su país, Alemania, y empieza a apreciar su idioma, sus costumbres… Decidido, cuando crezca se irá a vivir allí. A pasado de no tener ni idea de lo que quería hacer cuando fuera mayor a tenerlo muy claro. Y todo ¿por qué?  Por ellos, por esos 6 alemanes que la enseñaron a madurar, a convertirse en esa adolescente que es ahora.  Porque aún hoy, seis años después, cuando necesita que alguien le de confianza siempre están ellos, porque siente que nadie puede con ella cuando los escucha, porque gracias a ellos la relación con sus hermanos se estrechó, porque gracias a ellos ha vivido momentos inolvidables como su concierto en 2010, un día que jamás podrá olvidar, porque gracias a ellos ha conocido a mucha gente que valía la pena en las clases de alemán, porque gracias a ellos tiene un sueño y va a luchar por conseguirlo, porque gracias a ellos, todavía hoy, se le dibuja una sonrisa en la cara cada vez que los escucha y se emociona cada vez que oye ese conocido para ella “We are living in Amerika…” que cambio su vida sin saberlo un día cualquiera de primavera de 2006.



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